De Málaga a Getafe para ‘Una Luz en la noche’

De Málaga a Getafe para ‘Una Luz en la noche’

10492133_774983229217020_1778046662234643345_nFue en el Encuentro de Delegaciones de Juventud que se celebraba en Zaragoza en Marzo de 2014 donde responsables de la pastoral juvenil de Málaga descubrían una actividad de nueva evangelización que se está implantando cada vez más en España: Una Luz en la Noche.

Esta actividad nace en Verona (Italia), en 1999 dentro de lo que se llamaría el “Proyecto Centinelas”. Es algo sencillo: consiste en abrir una iglesia una noche y que jóvenes salgan a la calle a invitar a otros jóvenes a entrar en ella y descubrir a “Cristo verdadero y resucitado”. No obstante, a pesar de ser una actividad de primer anuncio (donde jóvenes descubren quién es Jesús), los destinatarios principales son los propios centinelas. Se trata de una escuela de evangelizadores, donde el joven descubre que no es sólo esa noche es cuando tiene que salir a la calle a anunciar el mensaje de Cristo, sino todos los días, en su vida diaria.

En el mes de enero los responsables del Proyecto Centinelas D. Andrea Brugnoli y Chiara Facce venían a Andalucía para dar el Curso Base donde aprender que la clave para evangelizar es transformar nuestra mente, que en cada joven se produzca un “cambio de mentalidad” y conocer el estilo que Jesús tenía para ello.

De esta forma, el pasado 20 de Junio una pareja de este grupo de centinelas malagueños acudíamos a Getafe para vivir de primera mano una Luz en la Noche. La parroquia de los Padres Escolapios era la encargada de acoger esta especial noche. Alrededor de las 18.00 horas se daban cita allí todos los jóvenes. Tras una calurosa acogida y un “coffe break”, el sacerdote Patxi Bronchalo fue el encargado de la charla formativa sobre el Espíritu Santo y la encíclica Dominum et Vivificantem.

1A continuación dio comienzo el taller de la Luz en la Noche: ¿cómo se debe salir a la calle a invitar? ¿Cómo se deben acoger a los que entran? ¿Cómo acercarse? ¿Cómo responder?… Y tras esto: la cena.

Luego, por grupos, los centinelas fuimos preparando todo lo que era necesario para aquella noche: una pancarta en la puerta, adornar el templo, preparar el altar, la mesa para la acogida…

Tras esto llegaba uno de los momentos más especiales de la noche. Aún con la puerta cerrada, todos los jóvenes nos poníamos en manos del Señor adorándolo en la Eucaristía y recibíamos el mandato misionero por el cual se asignaba a cada uno su ministerio: salir a la calle, acoger al que entra o interceder desde el templo por los compañeros y sacerdotes.

Lo vivido aquella noche es difícil de explicar en estas líneas. Pero dentro de poco, en nuestra Diócesis, tendremos esta misma experiencia y ya no hará falta que nadie te la cuente. Tú mismo podrás ser centinela y descubrir que el Señor nos dio una misión: anunciarlo a todos los hombres.

Álvaro Guardiola y Ángela Quero

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