Mensaje del Papa Francisco para la XXXV JMJ

Mensaje del Papa Francisco para la XXXV JMJ

“¡Joven, a ti te digo, levántate!” 

El mensaje del Papa Francisco a los jóvenes para la XXXV Jornada Mundial de la Juventud 2020, que se celebrará a nivel diocesano en todo el mundo, se centra en el tema: «¡Joven, a ti te digo, levántate!». El texto abre un ciclo de tres mensajes dedicados a los jóvenes en su camino entre la JMJ de 2019 en Panamá  y la JMJ de Lisboa en 2022.

La palabra clave que une las tres etapas de este itinerario de la Iglesia con los jóvenes es el verbo LEVANTARSE presente en los tres temas elegidos por el Santo Padre para la siguiente JMJ.

En su discurso, el Papa Francisco recuerda a los jóvenes que este verbo «asume también el significado de resurgir, despertarse a la vida» y propone leer el pasaje del Evangelio sobre la resurrección del joven de Naín como una invitación personal a dar el paso decisivo para seguir a Cristo: «El Evangelio no dice el nombre del muchacho que Jesús resucitó en Naín. Esto es una invitación al lector para que se identifique con él. Jesús te habla a ti, a mí, a cada uno de nosotros, y nos dice: «¡Levántate!». Sabemos bien que también nosotros cristianos caemos y nos debemos levantar continuamente. Sólo quien no camina no cae, pero tampoco avanza. Por eso es necesario acoger la ayuda de Cristo y hacer un acto de fe en Dios. El primer paso es aceptar levantarse» – dice el Santo Padre.

El Papa Francisco también recuerda que la invitación a levantarse aparece varias veces en la exhortación apostólica post-sinodal «Christus vivit«. De este modo, subraya el vínculo entre el proceso sinodal dedicado a los jóvenes y el camino de la JMJ e invita a los propios jóvenes y a los que participan en la pastoral juvenil a reforzar su compromiso en la aplicación de esta exhortación junto con el Documento Final del Sínodo en su pastoral diaria y en el camino hacia la próxima JMJ que se celebra en todo el mundo.

Podéis leer, reflexionar y disfrutar del mensaje completo del Papa Francisco AQUÍ

Queridos jóvenes: No os dejéis robar esa sensibilidad. Que siempre podáis escuchar el gemido de quien sufre; dejaos conmover por aquellos que lloran y mueren en el mundo actual. «Ciertas realidades de la vida solamente se ven con los ojos limpios por las lágrimas» (Christus vivit, 76). Si sabéis llorar con quien llora, seréis verdaderamente felices. Muchos de vuestros coetáneos carecen de oportunidades, sufren violencia, persecución. Que sus heridas se conviertan en las vuestras, y seréis portadores de esperanza para este mundo. Podréis decir al hermano, a la hermana: “Levántate, no estás solo”, y hacer experimentar que Dios Padre nos ama y que Jesús es su mano tendida para levantarnos.

 

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