Roque Santa Cruz: «Poner la X es una oportunidad para dar un poco de nuestro amor»

Roque Santa Cruz: «Poner la X es una oportunidad para dar un poco de nuestro amor»

Roque Santa Cruz (Asunción, Paraguay, 1981) tenía 15 años cuando debutó como futbolista profesional. Ha jugado en equipos de élite como el Bayern Munich y el Blackburn Rovers. Desde agosto de 2012 es parte de la plantilla del Málaga C.F.

En 2003 se casó con Giselle, con la que tiene tres hijos (Tobías, Fiorella y Benjamín) y con ellos participa, como un feligrés más, en la parroquia Santo Cristo del Calvario de Marbella. Un hombre entregado a su familia y a su profesión, sin olvidar nunca a
quienes peor lo pasan. Prueba de ello es la Fundación Roque Santa Cruz, con la que apoya la educación de los
niños con menos oportunidades en su tierra natal, y el spot que en estos días se presenta en la Diócesis de Málaga
para la campaña X Tantos. Ha puesto su tiempo y su imagen a disposición de tantos que necesitan tanto

–Es usted un gran profesional del fútbol, que ha jugado en las competiciones internacionales de más renombre. La afición de Málaga lo adora, y los feligreses de Marbella también. ¿Es usted un hombre de fe?

–(Se ríe) Lo soy. Me crié en una familia cristiana. Somos cuatro hermanos y crecí en un barrio de las afueras de Asunción. Mis padres siempre fueron muy practicantes y desde niño me enseñaron el catecismo. He estado en varios colegios cristianos: Nuestra Señora del Rosario de Pompeya, el colegio salesiano Monseñor Lasaña y el Colegio Verbo Divino. Toda mi vida ha estado muy marcada por la vida en familia, por la importancia de tener a Dios muy presente en el día a día. En la familia es donde he encontrado la fuerza para superar los problemas que se han ido presentando.

–Se casó en 2003 con Giselle, con quien tiene tres hijos. Ya van por los diez años de casados, ¿es difícil cuidar la familia en una profesión como la suya?

–Yo creo que es muy complicado si uno no lo tiene claro. Sin duda, la familia me ha ayudado mucho a encontrar siempre las mejores circunstancias y tomar las mejores decisiones para evitar caer en muchos tropiezos que rodean la vida de un jugador de fútbol. Yo creo que la fe te da esa estabilidad que uno va buscando, para encontrar la mejor manera de ser el mejor profesional, pero sin descuidar la casa, la familia. Las tentaciones son muchas, pues el fútbol no es sólo trabajo, uno también es muy elogiado por la gente y hay quien confunde esta admiración. Estar en comunión con Dios te ayuda mucho a saber diferenciar las cosas. Al final somos personas normales que vivimos vidas muy públicas.

–El deporte, en general, y el fútbol, en particular, están llenos de valores que se pueden transmitir a los más jóvenes, más allá del dinero y el prestigio, ¿no es así?

–Totalmente de acuerdo. Hay muchos valores que pasan totalmente desapercibidos. Hay una ética de trabajo que siempre diferencia al deportista que tiene que vivir en un ambiente de mucha responsabilidad. Normalmente somos muy sensibles a los problemas sociales. No todos, pero los que venimos de circunstancias difíciles reconocemos la posibilidad de poder influenciar en los jóvenes de buena manera por la forma en que nosotros vivimos. Eso hace que otros chicos puedan asimilar también esos mismos valores que uno va practicando: el esfuerzo, la superación, las ganas de trabajar, el caerse y levantarse, la perseverancia… son valores que si uno no tiene, no podría llegar a convertirse en jugador.

–Ha puesto usted su tiempo y su imagen, de forma desinteresada, para apoyar la campaña de la X en las casillas de la Iglesia Católica y los fines sociales en la Declaración de la Renta, ¿por qué ha aceptado la invitación?

–Me parece un gesto muy lindo. Es la mejor manera que uno puede tener de aportar un grano de arena, sin esfuerzos, porque es dejar que instituciones que son profesionales en ayudar se encarguen de hacerlo. Tanto el trabajo de Cáritas como de otras instituciones de la Iglesia es de vital importancia. Hay mucha gente que no ve o no sabe el trabajo que están haciendo en el día a día, pero es cuestión de acercarse y ver las necesidades que hay. Poner las X es una oportunidad que tenemos para dar un poco de amor y caridad a través de un gesto muy sencillo, y que mucha gente va a agradecer. Un placer colaborar.

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